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Doctora Lucia Mammana: una siciliana comprometida

Mammana - trabajo comunitario

Lucia Mammana nació hace 71 años en Grammichele ─pequeña localidad en Catania, Sicilia─ y hoy es una reconocida médica en Mendoza. Al igual que muchos otros, se vio obligada a abandonar su patria de pequeña junto a sus padres tras los azotes de las dos guerras mundiales.
En la entrevista que dio a itMendoza, Mammana relató desde sus primeros años rodeada de inmigrantes italianos hasta sus aportes a la medicina y la educación en las zonas más vulnerables del país.

Familia Mammana

Lucia junto a sus padres, Rosa y Miguel. PhotoCredit: Lucia Mammana

La historia de la siciliana Lucia Mammana

¿Cómo fueron sus primeros años en Argentina?

“Recuerdo que venían los paisanos de mis padres para que les leyeran las cartas que llegaban de Italia y para que les respondieran. En esa época la mayoría de la gente era analfabeta y mis padres sabían leer y escribir.
Fueron años difíciles. Se llegaba a la casa de algún amigo, algún familiar. Ahí se vivía un tiempo hasta que se lograba comprar un lote, comenzar a construir una pieza, una letrina. Nosotros recibíamos inmigrantes en una habitación grande que mi padre había construido. Se les alquilaba hasta que ellos conseguían donde vivir. Por lo demás, comencé a ir a la escuela a los seis años. No sabía muy bien el idioma. Mis notas eran buenas pero no excelentes como pude lograrlo tiempo después, cuando aprendí el idioma y me convertí en la mejor alumna y llegué a ser abanderada“.

¿Qué tradiciones conservan de Sicilia?

“Nosotros siempre vivimos como italianos. Se mantenían las tradiciones, sobre todo, en la parte culinaria. Mi madre preparaba todos los platos sicilianos. Para Pascua hacía unas ´palomitas´, que eran como bizcochos y les ponía un huevo… ¡de gallina! Esos eran los huevos de Pascua en mi niñez. Lo más importante era mantenernos unidos, seguir escribiéndonos con nuestros parientes que quedaron en Italia”.

¿Cómo era la comunidad italiana en Mendoza en ese entonces?

“Se mantenían lazos muy estrechos. Se juntaban a comer y siempre se comunicaban en su dialecto, porque en esa época nadie hablaba italiano. También íbamos mucho al cine de barrio. Alrededor de 35 años atrás, surgió la una necesidad de estrechar vínculos con los paisanos, no solo nosotros ─la Asociación Familia Siciliana─, sino otras comunidades de Italia. Al tiempo, se comenzó a realizar la Festa in Piazza. Creo que este evento fue lo que nos unió a todos en un objetivo común: el de mantener nuestra cultura, bailes, canciones”.

Mammana - Hermanos Mammana

Los hermanos Mammana, Salvodor, Lucia y Miguel

El compromiso con la comunidad de la Doctora Mammana

Con respecto a su carrera, ¿por qué decidió ser médica?

“Desde muy joven supe que tenía que estudiar para salir de la pobreza. Desgraciadamente, los otros sicilianos que eran amigos de mi familia, no permitían que sus hijos estudiaran, sobre todo a las mujeres. Fui la primera de la colectividad que fue a la universidad. De pequeña soñé con ser médica. Pero sabía que, previo a eso, tenía que estudiar algo que me permitiera sobrevivir si no lograba mi objetivo. Entonces, estudié en la Escuela Normal. Soy ‘maestra Normal’ y lo digo con mucho orgullo. Con 17 años hacía mis prácticas de maestra y, además, iba a un instituto en donde me preparé para entrar en la Facultad de Medicina. Apenas me recibí, me fui a Italia, ¡que era mi sueño! Conseguí una beca del gobierno italiano con la cual pude hacer una especialización en el Hospital Universitario de Roma“.

¿Cómo comenzó su trabajo comunitario?

“Gané una beca de la Universidad del Salvador para ir a un pueblito muy pequeño, Aguaray, que está en Salta, casi en el límite con Bolivia. Nos dedicábamos a la prevención de enfermedades y a la atención médica de los pueblos originarios que vivían en la selva. Siempre trabajé en lugares vulnerables, con muchos inmigrantes. Era gente que necesitaba, más que un tratamiento, aprender. Así, comencé a dar charlas, a recorrer barrios y muchas escuelas. Allí, podía ser por un ratito docente, que siempre fue mi pasión. También hice exámenes mamarios, colposcopías y Papanicolaou sin cargo en zonas rurales en los años noventa, cuando todavía éramos muy pocos los ginecólogos en Mendoza”.

¿Cuál fue la experiencia más significativa de su carrera?

“El recuerdo más positivo que tengo fue todo lo inherente a salud reproductiva y paternidad responsable. Lo otro es el trabajo muy fuerte hecho con las embarazadas, en los jardines maternales, para hacer buenos controles de embarazo y frenar la desnutrición. Después de que me jubilé, seguí dando charlas en las escuelas a través de cuentos. Primero les leía y después analizábamos las historias con enseñanzas. Creo que eso es una de las cosas más bonitas que he hecho. Para mí ha sido un orgullo y una alegría cuando uno le pregunta a los niños de ocho o nueve años ‘¿Qué hay que hacer para vivir?’ y ellos responden: ‘Trabajar’.

Mammana - Silvina, Claudia y Cecilia Juárez, hijas de Lucia

Silvina, Claudia y Cecilia Juárez, hijas de Lucia

Cielo Gil

Autore: Cielo Gil

Soy traductora de inglés nacida en Mendoza. Pese a no tener orígenes italianos, mi fascinación por el “Bel Paese” se despertó desde muy pequeña y casi por casualidad. En 2017, tuve la oportunidad de estudiar durante un semestre en la Università di Bologna, en donde aprendí a querer a Italia tanto como a mi propio país. Amo la pasta, el mate y los días de lluvia.

Doctora Lucia Mammana: una siciliana comprometida ultima modifica: 2019-06-03T23:00:24-03:00 da Cielo Gil

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