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Los grabados de Sergi: contar historias con imágenes

Sergi - Grabado Vertical

Sergi (Sergio Hocevar) fue, y sigue siendo, uno de los grandes maestros del grabado en Argentina, especialmente del satírico-político. También se dedicó a la pintura, la escultura y la publicidad. Diseñó nada más y nada menos que el icónico anuncio de la cabeza de Geniol.

Sergi - Geniol

Pero, sobre todo, se destacó por ser un ingenioso precursor de la sátira social. En la Settimana della lingua italiana, itMendoza recorre la vida del italiano de sangre pero mendocino de adopción, Sergio Sergi, cuyos grabados siguen siendo reconocidos por su gran poder de contar historias a través de imágenes. ¿Comenzamos?

Sergi, un inmigrante italiano en Argentina

Sergi nació en Trieste, en 1896. Estudió en la Escuela de Artes Gráficas de Viena: “La lengua de mi niñez fue el dialecto veneto. Fui a la escuela alemana, en Viena, y más recibí justo cuando tuve que ir al frente. Estudié en alemán y ahora debo expresarme en castellano, habiendo sido otro el idioma que me enseñaron mis padres”, comentó en una entrevista en 1969. Y agregó: “Esto es más importante de lo que parece; a veces quisiera tener la habilidad de Cortázar para expresarme. Con él mantuve correspondencia cuando estuvo en Buenos Aires y cuando se fue a Europa dejé de escribirle pese a que me siguieron llegando sus cartas”.

Sergi - Trieste
Trieste

La Primera Guerra Mundial lo marcó, como a millones de personas: “La guerra fue para mí una experiencia terrible y cortó mi carrera; en ese sentido fue una pausa obligatoria a los 18 años cuando me estaba formando artísticamente. A pesar de ello mantuve un ideal frente a la plástica, pero poco después se vino abajo. A los 15 años tuve conciencia de mi vocación. Elegí el camino pero no la meta, que es inalcanzable en arte. El camino fue largo y fatigoso. Tuve oportunidad de ver los hombres al desnudo: durante la guerra nadie tiene tiempo de hacer comedias. Me vi obligado a revisar la educación que recibí y traté de rechazar todo lo falso que se me había enseñado”.
En 1927 emigró a la Argentina. Tenía 31 años. No se quedó mucho en Buenos Aires y se mudó a Santa Fe. Allí trabajó como profesor de dibujo y grabado y como restaurador en el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez. Fue uno de los fundadores de la Escuela de Artes Plásticas, de la cual fue su primer director.

Su llegada a Mendoza

“Me sentía incómodo en Europa y le escribí a un amigo, un arquitecto mayor que yo, muy buen amigo e instalado aquí desde hacía varios años. Me hizo una buena composición de lugar pero cuando llegué tuve una sorpresa favorable, pues me encontré con una plástica bien desarrollada y un elemento humano que no esperaba“. Finalmente, hizo de la ciudad de Mendoza su residencia definitiva, donde falleció 30 años después, en 1973.
“A Mendoza llegué en 1943, vine contratado por la Universidad (Nacional de Cuyo) y aquí me jubilé en 1963. Estoy bien en Mendoza, me gusta su geografía, su clima y su gente. Tengo muchos amigos con los que me siento verdaderamente acompañado y en los que he encontrado solidaridad y comprensión admirables. He tenido alumnos notables y una de mis satisfacciones es la amistad que tengo con mis exalumnos: Carlos Alonso, Enrique Sobisch, Supisiche, entre otros de igual mérito que ahora no recuerdo, fueron alumnos míos. Me hubiera gustado hacer y saber muchas cosas. De todos modos, me gustan las herramientas y los elementos que se utilizan en el grabado, particularmente el olor a tinta. El grabado es la faz literaria de la plástica”.

Su obra y legado

El núcleo de su obra lo constituye el grabado, especialmente la xilografía. Sus grabados pueden categorizarse en dos grupos bien diferenciados. Por un lado, el de los retratos realistas, y por el otro, el de las escenas expresionistas, con marcadas deformaciones. Las vanguardias europeas influyeron en su estilo irónico. Construyó (o representó) un mundo en el cual la parodia ocupa un rol protagónico.
Sus obras lograron reconocimiento internacional. Actualmente se conservan en museos italianos como la Galleria degli Uffizi de Florencia y la Galleria Marangoni de Udine; y en Argentina, en museos de Buenos Aires, Santa Fe, Paraná, Mendoza, Pergamino, Tandil y Córdoba. Según la curadora María José Herrera, se trata de “un artista cuya obra es imposible de mirar con indiferencia, sea por la acidez de sus críticas, por el ingenio de su invención, o la maestría de su oficio”.

Los grabados de Sergi: contar historias con imágenes ultima modifica: 2020-10-21T00:17:18-03:00 da Camila Balter
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